¿Somos un equipo? Un libro para liderar

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¿Quieres estar a la altura de tus equipos? ¿ser capaz de liderarlos en cada momento y de la mejor manera posible? El Patio te recomienda “¿Somos un equipo?”. Un Manual práctico de liderazgo deportivo, escrito por Juan Antonio García Herrero, Doctor en Educación Física por la Universidad de Extremadura, Licenciado en INEF, Entrenador Nacional de Balonmano y máster en Coaching y Liderazgo Deportivo por la Universidad de Barcelona y el Comité Olímpico Español (C.O.E.).

El manual ayuda a orientar y formar a futuros entrenadores, sirve de guía en nuestro trabajo diario y nos permite enfocar las situaciones complejas desde distintas perspectivas, partiendo de enfoques racionales que nos llevan a empatizar con nuestros jugadores y así, lograr involucrar a todos los miembros del equipo en los proyectos que hallamos marcado para la temporada.

He aquí un extracto del libro, una pequeña muestra de lo que podemos encontrar en su lectura:

El lenguaje no verbal  

En cierta ocasión presencié un partido de balonmano de categoría cadete (catorce-quince años) en el que uno de los equipos le bastaba con perder por menos de cinco goles para meterse en la fase final del campeonato que estaba jugando. El encuentro discurría plácidamente y no había ningún indicio que permitiera pensar que el mencionado equipo fuera a tener algún problema para clasificarse. Tras el descanso, al que se llego a un empate en el marcador, el equipo en cuestión perdió varios balones, y en el minuto 42 la diferencia era de cuatro goles en contra. Los jugadores empezaron a ponerse cada vez más nerviosos, y en el minuto 45 perdían por 6 goles.  La situación resultaba preocupante, pero disponían de 15 minutos para reducir la diferencia en un gol y cerrar la clasificación. El entrenador utilizo los dos tiempos muertos y gran parte de esos quince minutos para tratar de transmitir sosiego a sus jugadores, pues era evidente su superioridad sobre el otro equipo:

-Estad tranquilos, jugad tranquilos -les repetía una y otra vez.

Estaba claro que si los jugadores se tranquilizaban sacarían el partido adelante, pues tanto individual como colectivamente eran superiores. Pero lejos de suceder esto, el nerviosismo fue creciendo y terminaron perdiendo el partido por 6 goles, y con ello la clasificación para la fase final.

Al terminar el partido pude hablar con el entrenador que, empapado en sudor, me explicaba con insistencia como se la había escapado la clasificación de sus manos. Les había repetido infinidad de veces que estuviese tranquilos, pero no había servido para nada. Se quejaba de la ansiedad con la que habían jugado y de las muchas precipitaciones que habían tenido a la hora de atacar. Horas más tarde, en el hotel donde nos encontrábamos alojados, me invito a ver el partido en el ordenador, ya que quería conocer cuál era la causa por la que su equipo había jugado con tantos nervios. La cámara con la que se grabó se encontraba frente a los banquillos, por lo que se podía apreciar con claridad qué hacía cada entrenador. El del equipo perdedor se pasó los últimos quince minutos saltando, gritando a sus jugadores, gesticulando, protestando a los árbitros y dirigiéndose al delegado federativo. Al terminar de verlo en el ordenador me dijo:

-El más nervioso de todos era yo. Con esa actitud solo podía transmitir inseguridad a mis jugadores.

¿Somos un equipo? Manual de liderazgo deportivo

Juan Antonio García Herrero

Editorial Círculo Rojo

Prólogo de Manolo Cadenas

 

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