Balonmano vacacional

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¿Qué hacemos en las vacaciones?

                Las temporadas cada año se hacen más largas, comienzan antes debido a la ilusión por querer llegar con la máxima preparación y canjearla por éxitos. De igual manera cada vez se alargan más las mismas debido a fases finales o bien nuevos torneos en los que se participa. Van 10 meses de competición de septiembre a junio, 10 meses de exigencia con sus picos de mayor o menor carga pero siempre siendo el entrenamiento la piedra angular del resultado que se obtenga durante los fines de semana.

                Los equipos profesionales viven en una condición física adquirida y permanente, modificándola según objetivos y con una dedicación plena. Sus vacaciones son tan cortas que es relativamente fácil el mantener unos niveles físicos aceptables, de cara a la incorporación con sus equipos. Los entrenadores de base no podemos, ni debemos,  buscar los símiles con este tipo de segmento.

                 Al igual que los entrenadores podemos llegar “saturados” al final de temporada, nuestros jugadores/as también llegan en ese estado de estrés tanto físico como mental. Por consecuente es necesario lograr una desconexión temporal de nuestros equipos, de cara a olvidar aquellos aspectos que no se han desarrollado como se deseaba y conseguir así el generar nuevas ilusiones de cara a la temporada siguiente. La regeneración es necesaria, para volver lograr  estados óptimos de preparación.

                ¿Qué hacemos con nuestros equipos de base en verano?

                Lo primero y más importante que debemos tener en cuenta es nuestro aspecto docente ante jugador@s en formación. Es decir, debemos entender las edades madurativas de nuestros equipos y por lo tanto comprender sus periodos vacacionales de acuerdo con la edad,  donde el juego y el ocio será la base de cualquier actividad y muchas veces condicionadas a las lógicas directrices familiares, por lo que es imprescindible transmitir esta información a sus padres o tutores.

                Mantener unos horarios estables.

  • Establecer hábitos alimenticios saludables y equilibrados. El verano no tiene porqué modificar la calidad ni cantidad de ingesta de alimentos.
  • Recuperar las lesiones ocasionadas durante el año, visitando a los especialistas y manteniendo el reposo indicado.
  • Realizar todos los días algún tipo de actividad física o deporte.
  • Practicar deportes de resistencia (senderismo, ciclismo, patinar, nadar)
  • Practicar deportes que requieran coordinación óculo-manual / óculo-pédica (balonmano playa, baloncesto, tenis, pádel, fútbol).
  • 10 Días antes de incorporarse con el equipo, incrementar el nivel de actividad física de forma gradual hasta mantener de 12´a 20’de carrera continua de manera solvente. (Cadetes y juveniles).

                ¿Y con nuestros equipos Senior?

Si partimos de la base, en la que el entrenador prepara un plan específico para las vacaciones, seguramente apenas el 5% de sus jugadores/as cumplirán con lo establecido. Por lo tanto no debemos planificar sus vacaciones, sino dar unas pautas para tratar de que no pierdan el contacto con sus competencias motrices y facilitar la incorporación.

En esta etapa únicamente dependemos del compromiso de los/as jugadores/as ya que tienen la autonomía suficiente para decidir si quieren mejorar su rendimiento de cara a la nueva temporada o bien dejarse ir y en pretemporada tener que empezar de cero. Al igual que en las etapas de base podemos dar unas pautas:

  • Mantener una alimentación equilibrada y saludable, no hacer excesos de manera permanente.
  • Moderar la ingesta de alcohol y grasas saturadas.
  • Recuperar lesiones y molestias con el reposo necesario.
  • Realizar una preparación preventiva de cara a lesiones que se han originado durante la temporada por descompensación o problemas diversos de cada jugador. (Asesoramiento profesional).
  • Incrementar los niveles de carga en el gimnasio, tratando de lograr hipertrofia muscular.
  • Realizar ejercicios aeróbicos, tres días a la semana, con una duración de 35´- 40´. (Elíptica, andar, remo, bici)
  • Practicar deportes de resistencia (senderismo, ciclismo, patinar, nadar) de forma lúdica.
  • Practicar deportes que requieran coordinación óculo-manual / óculo-pédica (balonmano playa, baloncesto, tenis, pádel, fútbol).
  • 2 Semanas antes de la incorporación al equipo, iniciar sesiones de carrera continua desde 8´hasta completar los últimos días 20-30´bajo un ritmo aeróbico.
  • Una semana antes, disminuir el trabajo de gimnasio a únicamente tres días en forma de circuito incrementando las repeticiones con poco peso.

                Estas consideraciones que parecen tan obvias, muchos de nuestros equipos no se las plantean, por tanto debemos encargarnos de que observen como el compromiso no dura 10 meses, sino debe ser permanente con uno mismo y sobre todo con el BALONMANO.

Escrito por Fernando Blanco Cachón, graduado en CAFYD.

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